Sexualidad

5 octubre 2016

La generación de la paz

5 octubre 2016
Cérémonie d'ouverture

El 8 de septiembre de 2016, a  solicitud de la secretaria de salud del departamento de Santander, del rector de la Universidad Industrial de Santander, de la directora del Centro de Investigaciones en Cultura y Sociedad de la UIS  y en presencia del gobernador, tuve el honor de participar en la ceremonia de lanzamiento de “La generación de la paz” que cerraba  el seminario que animé durante 4 días : “Nuevos padres, nuevos hijos: Nueve meses para preparar el apego y la generación de la paz.”

Comparto la intervención que me permitió inaugurar esta ceremonia.

¡Es una gran idea aprovechar de la paz que se esta firmando con las FARC para sensibilizar a todo un país a la paz¡

Colombia ha sufrido mucho de la guerra, de la violencia bajo todas sus formas. Es un país que ha soportado muchas cosas y es la razón por la cual puede convertirse en especialista de la paz, convertirse en un ejemplo para todos los que quieran la paz en el mundo.

En el pasado Colombia ya le entregó al mundo entero una lección de paz, de amor y de esperanza de vida con el método de las madres canguro. Este método protege la vida en el momento de nacimientos prematuros cuando se encuentra en gran peligro. Tranquiliza a la madre y al niño al evitar la separación dolorosa. Los resultados han sido inéquivocos y hoy en día este método es conocido por la OMS y mundialmente conocido y aplicado.

¿Pero hoy cómo hacer la paz, por dónde empezar, que se sea colombiano, francés o de cualquier nacionalidad?

Primero hay que decidirla. Por que es así, el ser humano tiene una tendencia natural a la venganza, a responder al golpe con el golpe. Se trata entonces de una veradera elección indiviual heroica, el no ceder al reflejo natural de la venganza. Es  signo de una grandeza de alma hacer la elección de la paz y aquí en Colombia muchos están haciendo esa elección.

Gandhi, uno de los mas grandes especialistas de la paz nos dice cómo hacerlo :

«Si queres la paz en el mundo, hay que hacer la paz en tu país.
Si quieres la paz en tu país, hay que hacer la paz en tu región.
Si quieres la paz en tu región hay que hacer la paz en tu ciudad.
Si quieres la paz en tu ciudad hay que hacer la paz en tu calle.
Si quieres paz en tu calle, hay que hacer la paz en tu casa.
Si quieres la paz en tu casa hay que hacer la paz en tu corazón.»

Creo que poseemos el origen de todas las soluciones no  al exterior sino en el fondo de nosotros mismos, en la parte más íntima: en el corazón de cada uno. Hacer la paz en su corazón…

Primero que todo elegir la paz, luego caminar hacia ella…

Tenemos mucho peso en nuestro corazón que le impide latir libremente, amar libremente: viejos rencores, heridas interiores difíciles de cicatrizar, se puede comprender…

Pero lo que mas pesa en nuestro corazón nos hace daño primero que todo a nosotros mismos, a todo nuestro cuerpo que se tensiona, se tuerce, sobre todo a nuestro rostro que terminará perdiendo la capacidad de sonreir.   Y es sin embargo la sonrisa  lo que señala la belleza humana, es un signo de realeza. Perder la sonrisa por la mueca que desfigura al humano, le hace regresar y lo hace bestia. Entonces, después de habernos hecho daño a nosotros mismos, lo que pesa en nuestro corazón hace daño también a nuestro alrededor.

Aquí en Bucaramanga, un programa inicia para evitar esta decadencia, para proponer a cada uno elegir la paz y acompañarla en las diferentes etapas para lograrla.

Esta paz interior conquistada producirá una paz exterior y por contagio cada vez mas amplio, de la casa a la calle, de la calle a la ciudad, de la ciudad a la región, de la región al país y del país al mundo.

Yo mismo me puse en búsqueda de esta paz del corazón hace años y todos los días avanzo lentamente en esa dirección.

Seguramente… no estoy en Colombia por azar. En este momento hay proyectos que se preparan para reforzar este esfuerzo de paz.

Sé por experiencia que el proceso es lento pero también sé que una vez iniciado el ser naturalmente tiende a ello, hasta tal punto la vida le aparece poco a poco bajo un día nuevo y lleno d esperanza. La sonrisa que vuelve al rostro de los niños, de las mujeres, de los hombres es el signo. La sonrisa se intercambia, se comparte: la del niño por su madre, la del hombre por su mujer y de la mujer por su hombre, la sonrisa por un vecino, un desconocido, un extranjero…

Será lento, es seguro, pero paso a paso la humanidad saldrá poco a poco del impase en la que la violencia lo ha sumergido.

Despues de la elección de la paz, se necesita la de la perseverancia. Les deseo a todos y todas los que han realizado esta elección, toda la perseverancia necesaria para lograrlo.

Entonces lo que muchos han soñado será!

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